Familias
Cómo hablar de comida y cuerpos con tus hijos
Pequeños cambios en casa que protegen la relación de niñas, niños y adolescentes con la comida y su cuerpo.
Las familias no causan los trastornos de la conducta alimentaria, pero sí pueden ser un factor de protección muy potente. Y muchas veces, lo que más ayuda son cambios pequeños en cómo hablamos.
Lo que ayuda
- Hablar de los alimentos por lo que son, no por lo que “engordan”: sabor, energía, cultura, celebración.
- Comer juntos siempre que se pueda, con un ambiente tranquilo y sin pantallas.
- Cuidar cómo hablamos de nuestro propio cuerpo. Los peques escuchan mucho más de lo que creemos.
- Valorar lo que son y lo que hacen, no cómo se ven.
Lo que conviene evitar
- Comentarios sobre el peso o el cuerpo, propios o ajenos, aunque sean “en broma” o “por su salud”.
- Usar la comida como premio o castigo.
- Clasificar los alimentos en buenos y malos.
Un hogar donde se puede comer de todo sin culpa es un hogar que protege.
Si notas cambios en la forma de comer de tu hija o hijo, o te preocupa algún comentario sobre su cuerpo, no esperes a que “se le pase”. Pedir orientación a tiempo marca una gran diferencia.
Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individual.